
El estudio del inglés en el mundo empresarial es desde hace tiempo un given (hecho aceptado como norma), sin embargo, muchas empresas no dan la importancia necesaria al proceso de selección de un proveedor de servicios lingüísticos.
Por Ron Green, Responsable del programa de inglés en la Universidad Europea de Madrid y del UEM Lab donde más de 2.000 alumnos se forman en inglés anualmente.
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La formación en inglés es una decisión empresarial importante que depende de varios
factores más allá del precio final.
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Los interesados deben llevar a cabo un needs analysis (análisis de necesidades)
exhaustivo antes de tomar una decisión final.
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Los factores a tomar en consideración incluyen las destrezas lingüísticas requeridas
en cada actividad llevada a cabo en inglés y la variedad del inglés (británica,
norteamericana, etc.) más apropiada para cada actividad.
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A la hora de contratar los servicios de una escuela de inglés o de un profesor particular
hay una serie de preguntas imprescindibles a realizar que le permitirá tomar an informed
decision (una decisión razonada.)
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Como apunta mi compañero de facultad Jorge Jiménez Ramírez en su artículo “¿Cómo
elegir un curso de inglés para nuestra empresa?”, hay muchos elementos a
tener en cuenta cuando se elige un curso de inglés. Hoy día en el mundo empresarial
el estudio del inglés a lo largo de la carrera profesional es un hecho que nadie
discute (por fin parece que el concepto del life-long learning [el aprendizaje
continuo a lo largo de la vida] empieza a calar en la sociedad española). Sin embargo,
muchas empresas españolas (y muchos directivos particulares) que siguen un proceso
riguroso de estudio y reflexión a la hora de tomar decisiones que afectan a sus
negocios, no siguen este mismo proceso cuando necesitan contratar clases de inglés
para sus empleados o para ellos mismos. En muchos casos la decisión final depende
exclusivamente del factor coste sin tener en cuenta otros factores que pueden influir
aún más en el resultado final (y todos sabemos que, en la mayoría de los casos,
“lo barato sale caro”).
¿Qué pasos debemos seguir a la hora de contratar los servicios de un profesor o
una escuela de inglés?
Obviamente, antes de ponernos a buscar tenemos que saber qué es lo que buscamos.
En otras palabras, tenemos que saber qué es lo que queremos comprar y esto sólo
será posible si tenemos claro por qué necesitamos el inglés. En el caso de una empresa
es imprescindible saber los distintos usos del inglés que hará la gente que queremos
equipar con un buen nivel de inglés. Debemos realizar un estudio interno, departamento
por departamento, puesto por puesto, contestando a estas cuatro preguntas:
1. ¿Se realizar alguna actividad en inglés en este departamento? Si es así,
¿Qué tipo de actividad? ¿Con qué frecuencia? ¿Cuánta gente participa en esta actividad?
No es lo mismo el departamento con una sola secretaria que tiene que atender a clientes
en inglés por teléfono, que un departamento de finanzas donde varias personas necesitan
leer contratos, escribir informes, mantener conversaciones telefónicas y realizar
presentaciones en inglés a clientes americanos, australianos, japoneses o turcos.
2. ¿Cuáles de las cuatro destrezas lingüísticas —comprensión oral, expresión oral,
comprensión lectora y expresión escrita— se necesitan para esta actividad?
Parece evidente que cuando decimos que una persona “sabe inglés” nos referimos a
las cuatro destrezas a la vez. Sin embargo, el grado de uso de cada una puede variar
según el puesto de trabajo. Muchos informáticos tienen un alto nivel de comprensión
lectora en inglés dentro de su campo, ya que leen constantemente manuales o artículos
en inglés. No obstante, estas mismas personas pueden tener dificultades a la hora
de entender el inglés hablado o no saber redactar una carta de forma adecuada en
inglés.
3. ¿Qué nivel de dominio de cada destreza se requiere en cada puesto? ¿Es el mismo
nivel en cada destreza o predominan algunas destrezas sobre las otras?
Un gerente puede necesitar entender, hablar, leer y escribir en inglés a un alto
nivel, ya que “representa” a la empresa cuando trata con extranjeros, pero para
un programador que no tiene trato personal con extranjeros, un alto nivel de inglés
hablado será de menos importancia.
4. ¿Qué variedad del inglés —británica, americana, australiana, jamaicana— será de
mayor utilidad en el desempeño de este puesto de trabajo?
Al contrario de lo que muchos piensan, no todo el mundo utiliza el Queen’s English
(el inglés de la reina) ni el inglés de los negocios, la variedad norteamericana.
Es evidente que son las variedades dominantes, pero conviene averiguar si otra variedad
es de interés. Además, el inglés ya no pertenece a los nativos; hoy día es la lengua
franca mundial, el medio de comunicación entre muchas comunidades lingüísticas distintas.
Es muy probable que en una reunión de negocios haya más gente no nativa utilizando
el inglés que nativos. Imagínese una reunión con un británico, un alemán, un turco,
un paquistaní, un japonés y un canadiense. En la mayoría de los casos la formación
en inglés no incluye la familiarización con los acentos de los “no-nativos” cuando
hablan inglés.
Las preguntas anteriores forman parte de lo que se denomina en inglés el needs analysis
(análisis de necesidades) que pretende clarificar qué es lo que cada persona que
vaya a recibir clases de inglés necesita realizar en inglés. Éste es el primer paso
que debe realizar una escuela de inglés (o un profesor particular) que pretende
ofrecernos sus servicios. Las respuestas que damos le permitirán a la escuela confeccionar
un plan personalizado para cada empresa. Una empresa que no realice este análisis
antes de ofrecernos sus servicios sería culpable de una falta de profesionalidad.
Desgraciadamente, hoy día en España la enseñanza del inglés se ha convertido en
big business (un gran negocio), y un negocio muy competitivo, en el que no
todas las escuelas tienen el mismo nivel de profesionalidad. Por eso conviene tener
en cuenta una serie de datos (aparte del precio final) a la hora de contratar servicios
lingüísticos:
- La trayectoria profesional de la escuela: ¿Cuántos años lleva operando?
¿Qué referencias tenemos de ella? ¿Es “multi-purpose” (tiene varios fines)?
¿Se dedica al público en general o sólo a empresas?
- El método de enseñanza empleado: ¿Tradicional con énfasis en la gramática?
¿Multimedia? ¿Enfoque comunicativo? ¿Blended learning (semi-presencial etc.)?
¿Ofrece ESP —English for Specific Purposes (inglés para fines específicos)—?
- El profesorado: ¿Tiene formación universitaria? ¿Titulados en la enseñanza
del idioma? ¿Nativo o no-nativo? (Cada uno ofrece ventajas distintas) ¿Experimentado
y profesional? ¿Contratos temporales o fijos?
- El organigrama de la escuela: ¿Hay una estructura interna que respalda
al profesorado? ¿Hay jefe de estudios? ¿Hay Teacher Trainer (formador de
profesores)? ¿Hay responsable de clases para empresas?
- Atención al cliente: ¿Realiza un análisis de necesidades? ¿Adapta la enseñanza
al interés individual? ¿Ofrece clases de recuperación? ¿Reemplaza con facilidad
profesores que no son del agrado de la empresa?
Como se ha visto por lo expuesto anteriormente, la decisión de contratar clases
de inglés depende de más factores que simplemente el precio final. La empresa o
el directivo que desea formación en inglés deben clarificar sus necesidades antes
de contactar con cualquier profesor o escuela de inglés. Además, si decide dar el
paso final, debe tener las respuestas a una serie de preguntas antes de elegir el
profesor o la escuela. De esta forma se optimizan las posibilidades de tener una
formación correcta y una buena experiencia profesional.
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